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Gender Climate Tracker
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| Date of Publication |
Mar 6 2026
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El cambio climático sigue siendo una crisis urgente que se acelera. Sin embargo, las instituciones encargadas de responder a ella operan dentro de un sistema multilateral bajo presión. A medida que cambian las alianzas geopolíticas y compiten las prioridades de gobernanza, la composición de los espacios de decisión determina qué temas se plantean, hacia dónde fluyen los recursos, qué realidades se reflejan en las decisiones políticas y a quién se le respeta el derecho a participar.
La representación no es un asunto periférico para los resultados climáticos. En muchos países, el liderazgo político se alinea cada vez más con modelos económicos extractivos y con la expansión de los combustibles fósiles, donde las voces de los más ricos y poderosos guían esta destrucción. Los espacios de decisión climática no existen al margen de estas dinámicas. Cuando el poder se concentra en torno a la competencia por los recursos, la militarización y las ganancias económicas a corto plazo, una gobernanza inclusiva y representativa se vuelve aún más crucial.
Si las políticas climáticas han de responder a las realidades vividas, deben ser diseñadas por todas las personas, incluidas las mujeres y las personas de género diverso, los pueblos indígenas, las personas con discapacidad, las personas desplazadas y las personas racializadas, muchas de las cuales siguen subrepresentadas en las negociaciones formales.
Durante casi dos décadas, WEDO ha dado seguimiento a la participación en las negociaciones climáticas, que ahora se presenta en el sitio web y la aplicación Gender Climate Tracker (GCT). La tendencia a largo plazo es clara, y todavía queda mucho trabajo por hacer.
En 17 años, la participación de las mujeres como delegadas de las Partes ha aumentado apenas 9 puntos porcentuales, del 31 % en la COP14 al 40 % del total de delegados y delegadas en la COP30. Aunque esto refleja un avance gradual, las delegaciones de las Partes siguen dominadas por hombres: en la COP30, el 61 % de las delegaciones tenía más hombres que mujeres, y solo el 33 % estaba encabezada por una mujer como jefa de delegación.
Estos datos muestran cuánto trabajo queda por hacer para garantizar que todas las voces sean escuchadas y estén representadas en los foros decisivos de la política climática.
Además de recopilar y compartir datos sobre participación, WEDO también se dedica a aumentar el número de mujeres líderes que participan en las negociaciones climáticas y a prepararlas para ello. A través del Women Delegates Fund, WEDO ofrece apoyo para viajes, acompañamiento y formación integral a mujeres líderes que participan en las negociaciones de la CMNUCC. Por ejemplo, en 2025, mediante los programas Night School en la SB62 y la COP30, WEDO formó a 67 delegadas y delegados de 39 países —incluidas 29 personas de los PMA— en la arquitectura jurídica de la CMNUCC, la dinámica de las negociaciones y la estrategia de coaliciones.
Los datos del GCT también muestran que persisten las diferencias regionales en la participación de las mujeres. Los países menos adelantados (PMA) tuvieron la proporción media más baja de mujeres en las delegaciones de las Partes en la COP30, con un 33 %, mientras que Europa tuvo la más alta, con un 50 %. Estos promedios, sin embargo, requieren matices. Una menor representación regional no significa que los PMA resten prioridad a la participación de las mujeres en las negociaciones climáticas. De hecho, muchas delegaciones de PMA, como Angola, Islas Salomón, Sudán y Kiribati, superan el promedio mundial.
Estas diferencias a menudo no indican falta de compromiso, sino limitaciones estructurales. El acceso a recursos financieros, las oportunidades de desarrollo de capacidades, las responsabilidades de cuidado y las normas de género arraigadas determinan quién puede participar. Se necesita más investigación para comprender los factores políticos, económicos y sociales que influyen en la composición de las delegaciones en distintos contextos.
Este análisis, además, apenas rasca la superficie. Si bien las limitaciones de los datos hacen que el GCT se centre solo en la inclusión de las mujeres y, más recientemente, de las personas de género diverso, hacen falta datos y análisis interseccionales para comprender de verdad la inclusividad de los espacios de decisión. Sin datos precisos, oportunos, completos y abiertos, nuestra capacidad para monitorear el progreso, identificar buenas prácticas y garantizar procesos participativos sigue siendo limitada.
También debemos ir más allá de los datos y comprender quién ejerce el poder dentro de las delegaciones y quién tiene acceso a las conversaciones a puerta cerrada donde a menudo se toman las decisiones. Sin esta mirada más profunda, la representación corre el riesgo de convertirse en un ejercicio de procedimiento que reproduce las jerarquías y estructuras de poder existentes.
Mientras los actores del género y el clima se preparan para el año que viene, debemos trabajar colectivamente para:
En un sistema multilateral bajo presión, la representación no es simbólica. Determina la ambición y la sostenibilidad de la propia gobernanza climática.
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